El Inglés de la peseta
George Langworthy, aún con crespón de luto por la muerte de su esposa, en unión de algunas autoridades locales. año 1917.
(Entre las historias singulares de Torremolinos que he tenido la oportunidad de investigar y sacar a la luz en el transcurso de mi vida, destaca la que efectué sobre George Lamgworthy, el llamado "Inglés de la peseta" a mediados del año 1983.El resultado de tal investigación fue publicado en el libro "Torremolinos" de José Lacuey, quien, a través de nuestro común amigo Manolo Naranjo, solicitó mi colaboración para completar el libro. Lacuey agradece esta colaboración en una addenda al final del libro, pero se abstiene de citarme como única fuente del texto escrito de su puño y letra sobre el capítulo de "El inglés". José Lacuey ya falleció, no puede defenderse y por tanto, no soy quién para deshonrar su memoria, la posteridad le premiará a él únicamente con el mérito de esta historia, aunque lamento que las cosas discurrieran así. Descanse en paz. Permaneceré, sin embargo, eternamente agradecido a todos aquellos que en aquel Otoño de 1983 me ayudaron a rescatar la historia de este insigne personaje Mr. Langworthy, muchos de los cuales ya descansan en paz al igual que él, pero pudieron vivir conmigo la fecha gozosa del 21 de Septiembre de 1991, cuando conseguimos restaurar la calle "Castillo del Inglés" que lleva a la antigua finca Santa Clara, y que por esas cosas raras de la vida, a finales de los sesenta le fué quitada para cambiarla por calle "Suecia" .Gracias desde aquí a Miguel Cerdán, Carmela del Escandinavia,Sebastián Salas,Tomás Jiménez,María del Cid,María Campoy, Victoria Sánchez,Brígida Prieto, María García, Dolores Contreras y tantos otros cuyo nombres sería prolijo anotar y que contribuyeron a que todos ustedes conozcan a este extraordinario personaje que vivió entre nosotros.)
Biografía.
George Langworthy Southan nació en Rusholme, Lancaster, (Inglaterra) el día 28 de Agosto de 1865, y falleció en Torremolinos el 29 de Abril de 1945, a la edad de 79 años; militar, casado con Annie Margareth, inglesa, nacida en Punyat (India) en 1873 y fallecida en Torremolinos de neumonía el 28 de Enero de 1913 a los 40 años de edad. Mr. Langworthy era un acaudalado británico que compró a principios del siglo XX, el otrora cuartel de carabineros, donde llegó a instalarse una batería de cañones, así como la finca aledaña, denominada Santa Clara a Doña Luisa Darrien, transformando con buen gusto aquel entorno, abancalándolo, reformando la casa, construyendo jardines y levantando cenadores sobre el mar, al punto de convertirlo en un lugar idílico que causaba admiración entre los lugareños.Mr. Langwhorty figura ya en 1904 entre los vecinos obligados al pago de contribucion urbana.

Bancales y mirador sobre el mar.

Finca Santa Clara, desde la Carihuela.
La delicada salud de su esposa Annie Margareth, emparentada con la realeza británica, atrajo a este buen hombre hacia la costa de Málaga, e igualmente la muerte infortunada de la misma en 1913, lo alejó de nosotros. La I Guerrra Mundial apenas le dio tregua para recuperarse del golpe,oficial del ejército inglés por su condición de noble, fue destinado al frente del Marne, donde pudo vivir en primera línea el horror de la contienda, los primeros gases lacrimógenos,el asalto a las trincheras, los cuerpo a cuerpo entre hombres mal pertrechados y sin esperanza, miles de cuerpos destrozados por la artillería...Desalojado del frente de batalla por una herida, en uno de los hospitales de Londres contactó con proselitos de la norteamericana Mary Baker Eddy, escritora y fundadora religiosa, notoria por sus avanzadas ideas sobre la espiritualidad y la salud, y su trabajo como fundadora de una religión de envergadura, la Ciencia Cristiana. En 1875 publica la primera edición del libro Ciencia y Salud con Clave de las Escrituras, el pilar de la religión que fundó. La Iglesia de la Ciencia Cristiana promueve un sistema espiritual donde la enfermedad queda asociada a la falta de fe y el pecado, por lo cual supuestamente la curación a los males del cuerpo se lograría a través de la fe y la oración. Muchas personas se formaron en esta escuela y predicaban el poseer poderes curativos, simplemente a través del habla. Esta idea alcanzó una gran aceptación, volviendo a la Iglesia de la Ciencia Cristiana una de las intituciones economicamente más prósperas de Estados Unidos en el siglo XIX.
"Buena declaración. Si usted cae dormido actualmente, consciente de la verdad de la Ciencia Cristiana, es decir que del mismo modo que el ritmo del Universo ni puede ser invadido, tampoco puede ser invadida la armonía del hombre, entonces usted no despertará en temor ni sufrimiento de ninguna clase". Retrospection and Instrospection, Mary Baker Eddy, pagina 61.
Estos principios calaron hondo en el espíritu atormentado de George Langworthy, quien al regresar a su finca Santa Clara en Torremolinos, comienza a ejercer proselitismo de su religión. Todo aquel que acudía a su finca y leía en un libreto denominado "El Tratamiento" ciertas observaciones contenidas en los libros de Mary Baker Eddy, recibía una peseta de plata de aquella època. Recogía igualmente a todos los ancianos sin hogar, y ayudaba en multitud de labores filántrópicas, de tal modo que el Ayuntamiento de Torremolinos lo declaró el 15 de Mayo de 1918 "Hijo Adoptivo y Predilecto " en reconocimiento de “las innumerables obras de caridad, empleando cuantiosas sumas en sostener familias necesitadas y en otros actos filantrópicos y altruistas que le han valido justamente el dictado popular de Padre de los Pobres”

Sin embargo este reconocimiento de sus vecinos no le atrajo el afecto pleno de la sociedad torremolinenses, pues la Iglesia católica no veía con buenos ojos el proselitismo de este protestante, y muchos torremolinenses socialmente bien situados, aleccionados por el cura de turno, prohibían a sus allegados asistir a la finca Santa Clara, aún a pesar de que sólo por asistir recibirían diariamente una peseta de plata, que era un buen jornal de aquella época.
Pero llegó un momento en que su fortuna se redujo, limitándose a la propiedad de la finca, y a la paga que le correspondía como militar, y sin embargo sus gastos eran cuantiosos, pago de los salarios de sus sirvientes, los gastos corrientes de la finca, su propia manutención, y para no abandonarla o venderla, hizo un convenio con los cuatro jardineros y criados a su servicio, consistente en que se las daba en arrendamiento, para que ellos percibiesen íntegramente sus productos, fijándose como renta o precio el que tendrían que seguir trabajando en ella para ,mantenerla en el mismo estado de conservación, a más de pagar las contribuciones, impuestos y demás gastos sí como las reparaciones ordinarias.
Todo ello se concertó e hizo constar en documento legalizado en el Consulado Británico en 17 de Octubre de 1930, modificándose posteriormente fijándose la duración del arriendo hasta la escritura de venta de la finca que con ellos acordó.
Posteriormente, a la muerte de Langwhorty, sus sobrinos herederos, respetaron este contrato de arrendamiento silenciando el compromiso de venta, lo que conllevó la presentación de las correspondientes demandas que finalmente fueron resueltas a favor de los sirvientes allá por el año 1952, 7 años después de la muerte del inglés.
Santa Clara fue la primera residencia de cierta categoría que se abrió al turismo a finales de los años 20, en lo que más tarde se conocería como Costa del Sol. En el verano de 1928, el poeta Luis Cernuda, acompañado por los creadores de la revista "Litoral", Emilio Prados y Manuel Altolaguirre, paseará una soleada mañana por sus abancalados jardines y veladores sobre el mar. Las historias que le refieren sus amigos sobre el filántropo inglés que habitaba Santa Clara y las prodigiosos paisajes que divisa desde la atalaya que forma la finca, le inspiran el relato "El Indolente",creando para el mundo de la literatura la ídílica población de Sansueña, en donde podemos distinguir con total nitidez rasgos inequívocos del Torremolinos de entonces...Uno de los primeros "turistas" de los que existen constancia gráfica de su hospedaje será ni más ni menos que Salvador Dalí, el famoso pintor, quien con su entonces enamorada Gala en Mayo de 1930, disfrutarán del sol y la playa durante un par de semanas, donde Gala se convierte en pionera del "top-less" para gozo y sorpresa de los lugareños, al tiempo que el genial artista esbozaba su cuadro "El hombre invisible" al que dió fin en Santa Clara (El cuadro puede contemplarse en el Museo Reina Sofía de Madrid)
George Langwhorty vivió retirado de cualquier vida social el resto de sus días en una casita de la finca con vistas a la Carihuela donde se refugió tras la muerte de su esposa en 1913, y la gente del pueblo, en los llamados años del hambre, tras la guerra civil, en que las cartillas de racionamiento eran la única vía de obtener alimentos, acudía a visitarlo y llevarle obsequios, comida, fundamentalmente, frutas, azúcar, que él agradecía siempre en el mismo tono apostolar con que rigió los últimos años de su vida:
“Santa Clara, 4 de Junio de 1943.Muy querida amiga, un millón de gracias por su buen regalo de azúcar, y Dios se lo pague mil y mil veces. El bien,Dios y su reflejo, constituye el reino de los cielos adentro en nuestro presente estado de consciencia, aquí, ahora y para siempre. Repetid estas palabras persistentemente, hasta que ellas formen una permanencia en su conciencia que a cada momento usted pueda estar consciente de estas divinas ideas, que la protegeran contra todas las sugestiones del mal…”

George Langwhorty murió en Santa Clara, Torremolinos, el día 29 de Abril de 1945,(según Certificado de Defunción emitido por el Juez de Torremolinos don Enrique Reyes Picasso, aunque cincelado en la tumba reza 1946) a los 79 años de edad y fue enterrado de una manera sencilla al lado de su esposa Annie Margareth, en una tumba enclavada en el patio principal del cementerio inglés del Paseo de Reding de Málaga. Los que pudieron presenciar el entierro, recuerdan que el pueblo de Torremolinos acudió a las calles a despedir en silencio su pobre féretro, en el que por deseo expreso, fue enterrado.
No tengo constancia de que instancia municipal alguna se haya preocupado jamás de rendirle un pequeño homenaje a este insigne "Hijo adoptivo y predilecto de Torremolinos". Sólo el Hotel Castillo de Santa Clara y con motivo de la nueva apertura de su calle en 1991,tuvo la feliz idea de erigirle un pequeño monumento en sus jardines.
Tumba de Mr. Langworthy a la izquierda, la de su esposa Annie Margareth a la derecha.Como podrán comprobar la cruz se encuentra caída y las tumbas en franco abandono.Descansen en paz.