EL CASTILLO DE TORREMOLINOS
Como ya hemos visto en capítulos anteriores, entre los objetivos militares españoles figuraba permanentemente la defensa costera del reino. La continua presencia de España en interminables conflictos bélicos con sus vecinos europeos, así como las innumerables incursiones de naves corsarias, la obligaba a cubrir este gran flanco de tierra asomada al mar que nuestra posición geográfica representa.
En Málaga una de las primeras medidas tomadas a principios del siglo XVIII con el objetivo de abrigar la estratégica zona marítima comprendida entre la capital y el castillo de Fuengirola, fue la construcción de una batería de 4 piezas de artillería, junto al Molino de la Torre de Torremolinos, cuyo plano, de 1.755, se adjunta a continuación.
(Plano y perfil de la batería, donde el elemento señalado con la letra B es la torre de Pimentel, la G el Molino de la Torre , y la F el Molino de la Bóveda, sobre el que se emplazaba la batería.(El sello tapa la letra A, aunque pueden observarse las troneras tras las que se ubicaban los cañones)
La ubicación durante años de esta batería en su emplazamiento sobre el Bajondillo, dejó testimonio en el argot popular, pues aún hoy, los antiguos del lugar siguen conociendo esta zona como "Las cañoneras", siendo así que cuando escribí el libro "Feria de San Miguel, Torremolinos, su origen y su historia", me topé con este número en el programa de fiestas del año 1.917. Dice así "Dia 30 de Septiembre, a las 12 de la noche, gran retreta final, terminándose los festejos con los célebres saltos mortales de necesidad, por las cañoneras". He aquí, pues el origen de este singular topónimo.
El transcurrir del tiempo demostraría que la ubicación de esta batería de cañones junto al Molino de la Torre, resultaba totalmente inútil para su objetivo primigenio, pues la dirección de sus fuegos apenas podía servir para defensa alguna de la marina española.
Haciéndose eco de la ineficacia de este emplazamiento artillero para la defensa costera, Don Antonio Jiménez Mesa, Ingeniero Extraordinario de los Reales Ejércitos, plantea en 1.763 al entonces Rey de España, Carlos III, la posibilidad de construir a sus expensas un fuerte o castillo en la denominada como punta de Torremolinos. En la escribanía de Miguel Fernández de la Herranz, legajos comprendidos entre los años 1.763 y 1.785; folios 85-86, 92-95, 137-138, halló el Padre Llordens esta escritura de obligación para la construcción del citado castillo. Podremos leerla íntegra en su libro "El Puerto de Málaga, Fortificaciones y Urbanismo", editado por el Ayuntamiento de Málaga. Dice así:
"Sépase por esta escritura pública como yo don Antonio Jiménez Mesa, ingeniero extraordinario de los Reales Ejércitos, residente en esta ciudad de Málaga, digo que, informado de que en la punta de Torremolinos, distante como dos leguas de esta ciudad hacía falta un fuerte, castillo o batería que predominase y resguardase la marina, así de poniente como de levante, y sirviese de asilo a las embarcaciones que por los contratiempos no pueden arribar al puerto y quedan expuestas a las contingencias de las muchas naves corsarias que navegan estas costas y mayormente los argelinos, y deseando hacer al Rey nuestro señor-que Dios guarde- algún servicio, en remuneración de las mercedes que le debo y espero de S.M se continuarán de su real y liberal mano, determino el hacer a mis expensas dicho fuerte o castillo que asegurase dicho sitio y playas, y para ello dirigí a S.M por manos del Excmo. Sr. don Ricardo Wall, secretario de Estado y del Despacho Universal de Guerra, una representación, ofreciéndome a construir a mi costa dicha batería, que comprendiese seis cañones, de a 24, y todas las oficinas, cuarteles y almacenes y demás viviendas correspondientes...y en vista de todo se sirvió S.M el concederme la licencia para la fábrica de dicho castillo y el gobierno de él con el grado y sueldo de teniente de coronel vivo de infantería, siempre que se verificase, y efectuada mi proposición y concluido el fuerte, a satisfacción del ingeniero o persona que se destinase, sobre que había de recaer la aprobación, y habiéndoseme hecho presente manifieste mi allanamiento a cumplir con lo propuesto, bajo las condiciones que por S.M se apetecen, y en su consecuencia por su real resolución de 6 del corriente...fue servido mandar que dicha proposición y allanamiento se estableciese por instrumento público, bajo el concepto de que, cuando se halle concluido y aprobada la obra y construcción de dicho fuerte, según el plano remitido, se me concedería el dicho grado y sueldo de teniente, con el goce de uno y otro, desde el día de otorgamiento de la citada escritura, y que durante la ejecución de la obra perciba sólo el que obtengo como ingeniero, con la condición de descontarlo después que se considere el de teniente coronel, por no ser conforme el que disfrutase de dos sueldos, y asimismo concediendo la bandera para mi hermano don Juan Manuel Jiménez en el cuerpo de infantería, siempre que estuviese capaz en el examen correspondiente y en su defecto en uno de los regimientos de infantería, veteranos del ejército, esto mediante el crecido dispendio que es preciso tolerar en la construcción del dicho castillo, y conformándome en un todo con lo resuelto por S.M desde luego, para que dicho contrato tenga la validación que es correspondiente, lo quiero reducir a instrumento público...en cuyo testimonio así lo otorgo ante el presente escribano público y de la Comandancia General de Guerra de esta costa, en cuyo registro lo firmo, siendo testigos don Tomás del Valle, don José Rodríguez Cañete y don José de Arias, vecinos de Málaga, en ella, en 18 días del mes de mayo de 1.763".

(Plano y mapa que adjuntó D.Antonio Jimenez Mesa a la solicitud de construcción del castillo)
(Plano y perfil del Castillo, situado en la punta de Torremolinos, hoy Santa Clara)
De la construcción definitiva y de su posterior uso castrense dan fe algunos planos que poseo, en los que expresamente se cita al castillo en la punta de Torremolinos, así como éste censo de población efectuado el 2 de Marzo de 1.769 en el que textualmente se cita " Entre los 17 exentos por Real servicio hay un Comandante del Castillo de Torremolinos, Gobernador del Partido, un Alférez y Teniente del Castillo, tres soldados de artillería, tres torreros, cuatro soldados de caballería y los demás milicianos".
Distribución del castillo, sus pabellones, dependencias y fortificaciones defensivas.
El 3 de Julio de 1776, Don José Baldirioti, Teniente Coronel y Capitán de Granaderos del Regimiento de infantería de Nápoles, asume el mando del fuerte de Torremolinos, vacante por fallecimiento de don Fernando Salinas. El dia 23 de Marzo de 1785 es Don Jerónimo Rengel y García, Teniente Coronel agregado al Estado Mayor de la plaza de Málaga, quien asume el mando del Fuerte de Torremolinos, por fallecimiento de don José Baldirioti
En 1855 se produce lo que se ha dado en llamar la "Desamortización de Madoz", Ministro de Hacienda, que puso en venta muchas de las propiedades "muertas" del Estado, entre ellas el castillo de Torremolinos.
De este modo, en 1.885 la propiedad de dicho castillo se encontraba en manos de una particular, Doña Luisa Darrien y Elizalde, que lo adquirió en subasta pública y quien, curiosamente, en carta dirigida al Excmo. Sr. Ministro de la Guerra, de 21 de Diciembre de ese año, le propone cedérselo al Estado, de nuevo, en un precio razonable. Por su peculiaridad, relevancia en nuestra historia, y por la detallada descripción que hace del castillo, trascribo dicha carta, cuya copia poseo:
"Excmo. Señor, Doña Luisa Darrien y Elizalde, vecina de Madrid, a V.E. respetuosamente expone: Que es dueña por título de compra del antiguo castillo situado en la punta de Torremolinos de la ciudad de Málaga, entre esta ciudad y el estrecho de Gibraltar, posición estratégica que siempre ha sido muy considerada, no solamente desde el punto de vista militar de la defensa de la costa, sino para evitar el ejercicio ilícito del contrabando que en toda ella encuentra facilidades, principalmente por la cercanía de la plaza inglesa.
Colocado dicho castillo en una altura desde donde se domina el puerto de Málaga, y siendo en todos aquellos lugares y playas la posición más eminente y avanzada sobre el mar, entiendo que su adquisición conviene por todo extremo al Estado, y la presente solicitud tiene por objeto proporcionárselo, renovando negociaciones interrumpidas por el último cambio de Gobierno y de las cuales deben existir algunos datos y antecedentes en el Ministerio de su digno cargo.
Adquirido este edificio en estado ruinoso, fue perfectamente restaurado, habiendo hecho en él obrar de importancia. Ocupa una superficie de ochocientos veintinueve metros cuadros; tiene dos grandes pabellones de planta baja y piso principal con un gran patio en el centro. que cierra del lado del mar una gran batería de piedra sillería sumamente sólida, y defendida en su base por grandes y tajadas rocas. Del lado de tierra se encuentra bien amurallado, y contiene cuadras para la caballería, polvorín a prueba de bomba, dependencias y habitaciones para la guarnición.
Proponiéndome cederlo al Estado en un precio razonable, suplico a V.E. que previos los informes y tramitaciones que considere convenientes, se sirva acordar en principio la adquisición y oír y debatir las ofertas que en su dia le hará la exponente, siendo como es este pensamiento para la mayor conveniencia del Estado y del ramo que corresponde a V.E. cuya vida guarde Dios muchos años.
Madrid 21 de Diciembre de 1.885"
La propuesta es desestimada el 21 de Marzo de 1886. En oficio remitido al Capitán General de Granada por el Ministerio de Guerra se le dice " Enterada S.M la Reina (q.D.g) Regente del Reino de la instancia de Dña Luisa Darrien cursada por V.E. a este Ministerio en 6 de Febrero del corriente año y en la que propone vender al ramo de Guerra el antiguo Castillo de Torremolinos, se ha servido desestimar la referida instancia en atención a que con arreglo al último plan general de defensa del Reino, no es preciso ocupar la punta de Torremolinos para la defensa del puerto de Málaga"
Finalmente, a principios del siglo XX, la venta del castillo se realiza a Mr. George Langworthy, el célebre "Inglés de la peseta" de quien ya hablaremos en otro capítulo.