II.-ÉPOCA ROMANA. SIGLOS I-V d.C.

Cabría suponer que tras los hombres neolíticos, este entorno abundante en agua, caza y pesca, iba a propiciar y favorecer el asentamiento y la vida comunal de múltiples generaciones de humanos con sus diferentes grados de civilización.

Pero curiosamente, este gran espacio paulatinamente urbanizado que llegó a ser el Torremolinos neolítico, va a quedar postergado por las sucesivas tandas de pobladores que colonizaron el Sur de España. No tenemos constancia de asentamientos relacionados con la floreciente cultura megalítica de la vega de Antequera, ni de la cultura tartésica, tan influyente en la Bética, ni de los fenicios, si bien estos fundarán una colonia en los márgenes del río Guadalhorce, muy cerca de los límites de Torremolinos, que posteriormente daría lugar a la ciudad de Malaka, origen remoto de la actual capital de la provincia. Los severos cartagineses apenas dejarán su impronta en tierras malagueñas, hasta que en los años finales del siglo III a. C, como consecuencia de aquella gran contienda conocida como la Segunda Guerra Púnica, llegaran a nuestras tierras los ejércitos romanos para combatir contra el debilitado imperio de Cartago. En el año 206 a. C la ciudad púnica de Gadir se rinde a los conquistadores y el influjo de esta nueva élite gobernante se extiende como la espuma por toda la Península Ibérica.

Desde el primer momento de la conquista, funcionarios, comerciantes, soldados licenciados de las legiones, contingentes importantes de gentes itálicas, contribuyeron a la extensión de las ideas y las formas de vida romanas, ocupando múltiples lugares de nuestra geografía bética. Málaga y su costa van a ocupar un lugar prominente en la Hispania romana. Múltiples industrias nacerán y florecerán al provecho de la riqueza del territorio continental y la abundancia pesquera de sus aguas. Así, aspectos de la economía que alcanzarán un claro auge serán las industrias alfarera y la de salazón de pescado, y entre ellos citaremos las del famoso "Garum", dándose el caso singular de haberse hallado en Roma una inscripción que da cuenta de la presencia en la capital del Imperio de un representante del comercio salsario malagueño. Asimismo, importantes geógrafos e historiadores, caso de Estrabón, Plinio o Pomponio Mela, citan en sus escritos la importante industria salazonera de nuestro litoral.

Estos dos aspectos primordiales de la industria local, tomarán carta de naturaleza en Torremolinos, tanto es así que de su importancia y ubicación tendremos abundantes noticias a través del testimonio arqueológico hallado en nuestro suelo.

Legado que podemos resumir en los siguientes yacimientos:

A)--Fábrica de salazones de la Cizaña Baja.

B)--Alfar romano de la Huerta del Rincón.

C)--Villa romana en el morro o punta de Torremolinos (Santa Clara)

D)--Necrópolis del Castillo de San Luis.

E)-Ánforas aparecidas en Los Álamos


A) FABRICA DE SALAZONES DE LA CIZAÑA BAJA

Esta construcción a cielo abierto que se encuentra situada en los límites de Torremolinos con Málaga, fue estudiada en el año 1969 por J. M Muñoz Gambero, y su publicación la efectuó la Escuela Provincial Arqueológica "Luis de Velasco". Dice lo siguiente:

" A 100 metros de la playa, 500 metros de la cara Oeste del Campamento Benítez, lindando con la finca el Pinar, se encuentra enclavada una importante factoría romana de salazones de pescado. Situándose en un punto estratégico pueden apreciarse 21 pozos de salazón, número que podemos considerar importante, 3 albercas y restos de los muros que debieron ser parte de las casas que ocuparon los trabajadores de esta factoría.



Estado actual, Junio 2004 de una de las piletas, en un entorno abandonado.



Una de las albercas, Junio 2004, en franco abandono.

Los pozos de salazón están dispuestos en tres líneas de siete salazones de medidas iguales, 16 de ellos se conservan en perfecto estado y los 5 restantes están prácticamente demolidos. El grosor de los muros es aproximadamente de 50 ctms. y sus lados varían de 2,60 mts a 3 mts. y de 1,50 mts a 2 mts. con una altura aproximada de 1,60 mts. Todo el conjunto es uniforme, existiendo un muro más ancho a forma de pasillo, separando un grupo de 3 pozos, probablemente para facilitar el trabajo entre ellos."





Excavaciones realizadas en el entorno de la finca han hecho aflorar una antigua villa romana dedicada a la producción de salazones. Así lo corrobora la investigación arqueológica realizada por la empresa Arqueosur Málaga. Las excavaciones han hecho aflorar un conjunto de 2.580 mts cuadrados del área industrial (alfar y almacén de productos anfóricos), de una antigua villa romana que aún se proyecta más allá de los terrenos objeto de la investigación arqueológica y que en su época, siglos I al V d.C, abasteció a la capital del Imperio de productos de salazones de pescado y salsas de "Garum" muy apreciadas y cotizadas en el mercado.

La investigación arqueológica no es fruto de la casualidad. El hallazgo en 1990, a raíz de las obras de construcción de la autovía del Mediterráneo de sendas piletas vinculadas a unas termas (a las afueras de la finca y completamente abandonadas por los responsables culturales locales) posiblemente asociadas a una villa romana, levantó la voz de alerta. El trabajo de campo realizado entre Junio y Septiembre del 2.000, tuvo su primer premio con el descubrimiento de un alfar compuesto de dos hornos, instalaciones delimitadas por un edificio de extraordinarias dimensiones comparativamente con los hallados hasta ahora en la Malaka romana. La principal característica de esos hornos es su estado de conservación, los cuales en algunos de sus puntos alcanza aún hoy en día, 15 siglos después de su decadencia y abandono, los 2 metros de alzado.



Junio 2004, estructura de uno de los hornos.



Junio 2004, emplazamiento de los hornos, rodeado de maleza y escombros.

A escasos metros del alfar los arqueólogos han descubierto el área de almacenaje de los productos anfóricos que contenían los salazones y las salsas de pescado previo a su traslado al puerto de Málaga. Por sus dimensiones, 2.850 metros cuadrados, el de la Cizaña Baja se convierte en el más grande de los hallados hasta ahora.(Para vergüenza de a quien corresponda, Junio 2004, la maleza ha crecido por todas parte haciendo imposible, para un ojo no preparado, la contemplación de esta formidable estructura).

Según el informe preliminar, la villa romana de la Cizaña Baja, se mantuvo activa entre los siglos I al V d.C fecha de su total abandono. El siglo III d.C marcó una etapa de inflexión de su producción, en que el alfar redujo a la mitad su producción (compartimentó el alfar y anuló uno de sus dos hornos), no se sabe si por la decadencia del negocio o por la fuerte capacidad de producción del centro alfarero de la Huerta del Rincón, en la Carihuela.

Hoy en dia, Junio 2004, sólo podremos contemplar de este antigua y formidable industria, una poza exterior a la finca, una alberca, algunos muros y los mencionados hornos, rodeado todo completamente de maleza y en completo abandono. Asimismo podremos observar, a nada que miremos al suelo, una considerable cantidad de restos de ánforas y cerámicas utilizadas para el transporte de salazones, lo que nos puede dar idea de la extraordinaria importancia de la industria ubicada en este lugar. La contemplación de los restos más importantes, el conjunto de pozos y piletas, al estar ubicados dentro de la finca, es absolutamente inviable, la propiedad se niega en redondo.

Y menos mal que esta zona estaba considerada de protección arqueológica (¡)...lamentablemente, su estado de conservación constituye una pena mayúscula y sobretodo una tremenda vergüenza que debería hacer sonrojar a cualquier político local.





B) ALFAR ROMANO DE LA HUERTA DEL RINCÓN (La Carihuela)

Las intervenciones arqueológicas en esta zona han pasado por dos fases, la primera a principios del año 1990 en la que se descubre un alfar datado en el siglo I d.C y comienzos del II d.C, así como un vertedero de cerámicas desechadas en la producción del alfar , la aparición de los cimientos de un pequeño horno, probablemente para cerámica común de pequeños volúmenes y restos de un fondo de prensa, con lo que se amplía la posible funcionalidad del espacio, no sólo dedicado a la producción de ánforas, sin probablemente a la comercialización de algún producto que las aprovechara, como podría haber sido la producción de aceite.

 En una segunda fase, realizada en 1994, las partes del conjunto que vieron la luz fueron varias pilas de decantación, los hornos para la cocción de las piezas y diversas naves para el trabajo de los ceramistas y el almacenamiento de los materiales. Los restos arqueológicos encontrados se refieren a fragmentos de cerámica común: lebrillos, cuencos, cazuelas y jarras en torno a los siglos I y II d.C; y otros de una segunda fase más avanzada, como ánforas y cerámica común probablemente pertenecientes al siglo III d.C.



                 



C)-VILLA ROMANA EN EL MORRO O PUNTA DE TORREMOLINOS (SANTA CLARA)

Para conocer un poco más de esta "villae" romana, habremos de remitirnos íntegramente al estudio realizado por el profesor Rodríguez Berlanga, dado a conocer en Abril de 1.861, puesto que su ubicación se encuentra totalmente desaparecida por las construcciones efectuadas en el lugar. De este amplio y magnífico estudio extraeremos lo siguiente:

"Últimamente, en la inmediata población de Torremolinos, situada a dos leguas al poniente de ésta, la tormenta que descargó por aquellos sitios la noche del pasado 24, formó torrenteras que arroyaron porción de tierras de siembra arrastrándolas al mar, y contiguo a la casa cuartel de carabineros, dejaron al descubierto restos de obras antiguas que fui a examinar el cinco del corriente.

Todo hace sospechar que por aquel contorno debió existir en los pasados siglos, si no una ciudad, "oppidum", acaso una aldegüela...o quizás una gran alquería, villa...puesto que todos los geógrafos griegos y romanos que más detallan los puertos de esta costa, no colocan pueblo alguno entre Malaca y Suel.

Saliendo del indicado pueblo de Torremolinos por el camino de la Carihuela y como a un tiro de fusil de sus últimas tapias empiezan a distinguirse, dirigiéndose hacia el mar que aparece a mano izquierda, restos considerables de ese hormigón que usaban los romanos en sus construcciones y que está formado de cal y piedras muy pequeñas...

En esta llanada, que como he dicho antes aparece situada en frente del que subiendo de la costa tiene a la izquierda la casa de carabineros, es donde las aguas han dejado al descubierto algunos cimientos de esta obra antigua.

Esta obra en que las piedras conservan las señales de haber estado sujetas con grapas de hierro, que acaso le quitarían los árabes, como acostumbraban para utilizarse de ellas en otros usos, ajusta perfectamente con la "structura ex quadrato saxo vel lápide" de Vitrubio y Séneca, que fue el gran aparejo que usaron los romanos. Según mi juicio, opino que este trabajo hecho bajo tierra y del modo ya indicado debía corresponder a lo que los antiguos llamaban "hyppo-causis" oséase el horno colocado debajo de la habitación de los baños, "balneum", denominada "Caldarium" y que servía no sólo para dar calor al pavimento que esta suspendido sobre pilares, sino también para calentar los dos grandes recipientes de agua...

A la izquierda de esta ruina...queda una pared semicircular también de piedra que debió ser la "concamerata sudatio"..uno de los extremos de esta habitación era semicircular como se ve por los restos de pared encontrados, y pudo ser el "laconicum" en cuyo centro había un pilón plano "labrum", como se observa en los baños de Pompeya...

Después continuando la línea del "hippo-causis" seguiría en la misma habitación el sudatorium, espacio destinado a exitar la transpiración por medio del calor...Del "sudatorium" no quedan vestigios, porque ha sido arrastrado al mar; del sitio que debió ocupar el "alveus", sólo restan pocos detalles y algunos cortísimos fragmentos de los muros que cerraban esta parte del edificio...

Siempre a la izquierda del camino que viene subiendo de la orilla algo más cerca del cuartel, han aparecido y se distinguen perfectamente dos gruesos muros que forman un ángulo recto revestido en su parte interna hasta cerca del limbo superior de una gruesa capa de cal, acaso hidráulica, de una consistencia fortísima. No se necesita tener un ojo muy perspicaz para conocer que aquellos muros fueron los de una alberca antigua que creo poder determinar diciendo que era la piscina que Plinio destina a nadar "si natare velis"...

Contiguo, a un lado y al otro se han descubierto dos solerías de mosaico de tres metros de ancho cada una y que debieron formar el pavimento de dos habitaciones destinadas para que los bañistas se desnudasen..."

Extraña al autor de esta página web que esta villa romana, que por su privilegiada ubicación debía ser incomparable, no haya llegado hasta nuestros días en perfecto estado, cuando conocemos que, por ejemplo, entre los árabes, una de las civilizaciones casi cronológicamente posteriores que se asentaron en nuestro suelo, el culto extremo al agua y el rito del baño han dejado incontables señas y muestras en su arquitectura popular. No dudo, por tanto, que de haber existido esta villa en la época árabe, éstos no sólo la hubieran conservado sino mejorado y enriquecido con magníficas fuentes y jardines. Sin embargo los seguidores de Mahoma apenas dejarán evidencias de su paso por Torremolinos, debiendo remitirnos al año 1763 cuando el ingeniero don Antonio Jiménez Mesa proyecta construir un castillo en la zona donde se ubicaba la villa romana, sin que en la documentación del proyecto se haga mención alguna de su existencia.

¿Cuando y cómo se destruyó esta magnífica villa romana? Don Pedro Rodríguez Oliva, catedrático de Arqueología de la Facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de Málaga, cuando colabora en la "Historia de Málaga", editada por Diario Sur y en el capítulo dedicado al "Epílogo romano", nos va a situar tras una pista importantísima:

"La Baetica fue el territorio hispano menos afectado por la crítica situación que las invasiones bárbaras produjeron; pero tampoco se vio libre de sus efectos. La llegada de los Silingos en el 411 debió crear momentos de inseguridad en estas tierras..con estos momentos de inseguridad se han relacionado algunas destrucciones de villas en nuestra región..."

La Historia nos permite pensar, como triste consuelo, que fueron bárbaros auténticos los que destrozaron parte de nuestra Historia. Mil quinientos años más tarde, otro tipo de bárbaros, van a cometer idénticas aberraciones con nuestro patrimonio histórico en aras de la modernidad y el desarrollo urbanístico.



D).-NECRÓPOLIS DEL CASTILLO DE SAN LUIS

De sus diversas excursiones a Torremolinos, el profesor Rodríguez Berlanga tenía registrado, " hacia los llanos de Miraflores que están a la entrada del pueblo a la mano izquierda conforme se camina desde Málaga, varios sepulcros, tumbas cavadas en la roca en forma de paralelogramos rectángulos, paredes laterales revestidas de ladrillos romanos las unas y de pizarras las otras, cubiertas de un armazón también de ladrillos o pizarras formando un pequeño techo angular. En su interior al lado de los esqueletos casi pulverizados he visto pequeñas ampollas de vidrio verde y cuello largo, de las que los arqueólogos de las pasadas centurias denominaban vasos lacrimatorios"

Como vemos la aparición de tumbas romanas en el subsuelo de Torremolinos había sido una constante, lo que vendría a demostrar la densidad de los asentamientos poblacionales en nuestro territorio en aquella remota época.

No obstante a finales de 1991, un particular me informa que ha visto en las obras que la empresa Piquio S.A efectúa junto a la Plaza de Cantabria, una especie de dos tumbas romanas de época clásica, de más de dos metros de longitud cada una, cubiertas a doble vertiente mediante tégulas, que permitían pensar que lo descubierto formaba parte de una necrópolis aparentemente de grandes dimensiones. Tengo que colarme furtivamente en la obra, pues me lo impedía un guardia de la constructora, hago algunas fotos de las tumbas y seguidamente pongo el hecho en conocimiento de la Junta de Andalucía, que paraliza la obra y procede a efectuar un estudio arqueológico cuyas conclusiones se recogen en un informe elaborado por la arqueóloga Ana Baldomero Navarro y del que podemos extraer lo que sigue:

"En conclusión, puede decirse que el proyecto de intervención arqueológica en el Castillo San Luis ha puesto en evidencia la existencia de una amplia necrópolis romana, de la que lo excavado debe ser un sector o "barrio" que reúne inhumaciones tanto adultas como infantiles, caracterizadas por una extrema pobreza. Los restantes sectores deben quedar enclavados en las proximidades, habiendo debido desaparecer amplias zonas de la necrópolis por la presión urbanística.

Plano de los sectores excavados y emplazamiento de las tumbas 

Las características generales de lo excavado hasta la fecha podrían resumirse en una serie de aspectos que relacionamos a continuación:

Como dato común, la orientación de las tumbas, de Este Sureste a Oeste Noroeste, con algunas ligeras variaciones que podrían, en caso de afinar en extremo, reunirse en dos conjuntos. Aquellas que presentan orientadas sus pies hacia el Este, entre los 67º y los 112º, que hacen un total de 9, mientras que las siete restantes que pueden proporcionar datos de orientación lo hacen situando sus pies hacia el Este Sureste, entre los 112º y 135º.

En cuanto a estructuras de cubrición pueden establecerse las siguientes variantes:

A) Cubiertas formadas con tégulas dispuestas a dos aguas, representan la mayoría de las tumbas localizadas, 11 sobre 18 teniendo en cuenta que una no conserva cubierta alguna. De estas 11, diez cierran la cabecera y los pies con tégulas o fragmentos de tégulas, y tan solo una presenta en planta una disposición triangular que hace innecesario el cierre a los pies, presentando únicamente el de la cabecera con su correspondiente tégula. Tres de estas cubiertas a dos aguas quedan rematadas por ímbrices, cinco no presentan este tipo de remate y en otras es imposible determinar esta circunstancia.

               

                   Tumbas formadas por tégulas

B) Cubiertas formadas con tégulas dispuestas horizontalmente, en algún caso reforzadas en algunos puntos concretos por alguna tégula asimismo horizontal, representan el siguiente conjunto mayoritario, cinco de las dieciocho.

                    

                       Fosas por excavación del terreno y cubiertas por tégulas.

C) Un único caso de los 18 investigados presenta la cubierta compuesta por un fragmento de ánfora perteneciente a la panza, suficiente por tratarse de una tumba infantil. La decimoctava tumba, como se ha dicho en varias ocasiones, presenta pérdida de cubierta, por lo que no la podemos clasificar.

El tratamiento de la inhumación en sí misma también presenta variantes:

A) Mayoritariamente, once de las dieciséis que podemos clasificar, no han recibido tratamiento especial; en cualquiera de ellas se ha podido delimitar una fosa excavada en el terreno, no así en las restantes cuya indefinición nos la ha impedido realizar con claridad.

                      
                        Detalle de la excavación y de las catas realizadas.


B) Las cinco tumbas restantes presentan fosas delimitadas por muretes, aunque pueden subdividirse con claridad en dos conjuntos: 1) Fosas realizadas por excavación sobre el terreno y forrado de sus paredes con muretes de ladrillo cementados entre sí y con revestimiento de opus en su superficie, de las que se poseen tres ejemplos, dos de adultos con una profundidad superior a los 0,30 metros y una infantil con una profundidad aproximada de 0,10 metros. 2) Fosas delimitadas parcialmente por murete de piedras en seco, de las que se tienen dos ejemplos, de adulto e infantil, respectivamente.

Las inhumaciones conservadas, excepto las que sólo conservaban el cráneo (dos casos), han servido para fijar la práctica generalizada en el sistema seguido en la deposición del cadáver, siempre en decúbito supino extendido, con las extremidades superiores pegadas al cuerpo, excepción hecha de un enterramiento que presenta el brazo izquierdo flexionado sobre el tórax. Hasta que no se lleve a cabo el estudio antropológico no podrán realizarse más precisiones sobre la población representada en la necrópolis. Por el momento puede apuntarse, de forma indirecta a través del estudio de dimensiones de tumbas, la existencia de diferencias de edad. Si, como dijimos anteriormente, las ánforas recortadas y taponadas, depositadas en las cercanías de la tumbas de estructura de tégulas, sirvieron para contener enterramientos infantiles no localizados, éstos debieron ascender en el espacio documentado a un total de diez enterramientos....Frente a estos supuestos enterramientos infantiles tendríamos que señalar la presencia de trece de adultos, incluyendo aquí la inhumación doble de la tumba 3, de ellos ocho han sido exhumados por nosotros, dos lo fueron previamente a nuestra llegada y los tres restantes han sido supuestos por las dimensiones de entre las tumbas que carecían de restos óseos...

La labor de documentación ha permitido asimismo señalar la presencia, en dos ocasiones, de clavos relacionados con fosas de enterramiento, que hablan de la posible existencia de algunos ataúdes de madera.

En cuanto a los ajuares debe resaltarse el hecho de la extrema pobreza del sector estudiado, del que sólo puede afirmarse la aparición de una cuenta de pasta vítrea en la tumba 8, y quizás un pequeño vaso en la tumba 1...

Un primer acercamiento a la cronología de lo estudiado, a través de de algunos fragmentos de cerámica y a los tipos de ánforas, podría servir para clasificarlo entre los siglos IV y VI d.C, aunque algún detalle pudiera retrotraer esta primera clasificación, si bien nunca antes de finales del siglo III .

E) Durante la construción de la urbanización los Álamos, tenemos constancia de la aparición de varias tumbas, ánforas y restos de vasijas sin que podamos adscribirlas a alguna edificación o industria que hubiese en el entorno. Una de las ánforas muy bien conservada pude verla personalmente en casa del ya fallecido José Expósito (el célebre Pepito del C.D Torremolinos) en la calle Pez Dorado, y dos más fueron fotografiadas por la Asociación Cilniana.

                        



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