I.-PREHISTORIA DE TORREMOLINOS.

Útiles de piedra y restos humanos aparecidos en Cueva Bajondillo
EL PALEOLÍTICO
Qué duda cabe que para escribir sobre la presencia del hombre en Torremolinos, habremos de situar al lector en el contexto histórico global, efectuando una simple cronología general de la evolución de aquellos primeros Australopithecus africanos que vivieron hace millones de años, hasta la aparición en el Sur de Europa de poblaciones de homínidos menos salvajes y desarrolladas.
Hoy en dia, en plena expansión del conocimiento, los grandes avances científicos aplicados al campo de la arqueología- métodos del C14 o del Potasio Argón, los análisis de fosfatos, el arqueomagnetismo, las prospecciones electromagnéticas y otros novísimos métodos de estudio de restos arqueológicos- nos permiten situar la aparición de los que podríamos considerar primeros homínidos ( amparados en la similitud de sus rasgos más simples y elementales con el hombre actual), en un período que rondaría los dos millones de años, e incluso investigaciones mucho más recientes nos lo sitúan inclusive más atrás en el tiempo. Las decenas de yacimientos hallados en el pasado siglo XX y como no, las últimas prospecciones realizadas en territorios del Este y Centro de África, Sudán, Etiopía, Kenia, Uganda, van a servirnos de mudos aunque importantísimos testimonios de aquellas primeras andanzas de nuestros "bípedos" antepasados más primitivos.
Deberá transcurrir, no obstante, un millón largo de años sobre aquel homínido al que conocemos como Australopithecus para que, una nueva especie evolutiva, de cerebro más voluminoso, cara y dentadura reducidas y un primitivo lenguaje articulado, el Homus Erectus, domine la importantísima técnica de hacer fuego, propiciando con este importantísimo descubrimiento del intelecto, la gran aventura de colonización de las tierras frías al norte de sus latitudes, impulsado a ello por motivos que los antropólogos aún desconocen ciertamente. Las hipótesis son para todos los gustos.
Aquel homínido convertido con el paso de los siglos en Homus Habilis alcanzará en su periplo viajero hacia el Norte la mismísima Europa, atravesando previsiblemente las tierras del Oriente Medio, e instalándose en nuestras costas del Sur de España en un último eslabón de esa larga cadena migratoria. La llegada a través del Norte de África y el estrecho de Gibraltar parece descartada. Arqueólogos e historiadores basan sus tesis, fundamentalmente, en el arte rupestre encontrado en nuestros lares, denominado como estilo paleolítico "naturalista", de similitudes inequívocas a la gran civilización franco-cantábrica instalada en el Norte de nuestro país. Los restos más importantes los hallaremos en la conocida Cueva de la Pileta, muy cerca de Ronda, vestigios de una tecnología muy rudimentaria, en la que abundan raspadores de silex, buriles en punta de flecha, punzones de hueso, y pinturas simplísimas, que van a constituir los primeros testimonios fehacientes de la presencia del hombre primitivo en nuestra Andalucía.
No obstante, salvo escasas manifestaciones, como esta de La Pileta, la provincia de Málaga va a quedar casi al margen de estos primigenios vestigios de colonización. A este feliz descubrimiento le sucederá un período de silencio arqueológico, hasta que a principios del siglo XX en prospecciones realizadas al norte de la provincia se detecta la presencia de tribus primitivas, y se las consigue datar 600.000 años atrás en el tiempo, en lo que podríamos considerar pleno Paleolítico Inferior. Posteriormente, en un supuesto itinerario de siglos, constituyendo el curso y el valle del Guadalhorce referencia obligada para la localización de sus respectivos asentamientos migratorios, lograremos encontrar entre los sedimentos, restos predominantemente físicos y orgánicos así como muestras evidentes de organización social en puntos muy determinados de la franja costera mediterránea.
Serán estos hombres paleolíticos, nominados por la ciencia Hombres de Neandertal, los que en el Paleolítico Medio, hace unos 100.000 años, se asienten en esta curiosa formación geológica llamada hoy Torremolinos, dejándonos testimonio de su paso.
Lo hallado en la Cueva del Encanto de Torremolinos consistirá en "Seis puntas de lanzas", denominadas así por el profesor Simeón Giménez Reyna en su "Memoria Arqueológica de la provincia de Málaga hasta 1946", las cuales se encuentran depositadas en el Museo Arqueológico Provincial de Málaga. De un magnífico estudio debido a D. Julián Ramos Fernández, podemos extraer las siguientes características de las mismas:
--El tamaño de las mismas es mediano, siendo de 7,5 cm la mayor y 4,5 cm. la más pequeña.
--Las seis puntas de lanzas han sido fabricadas sobre lasca.
--El grosor es muy acusado en todas ellas.
--Todas poseen forma triangular.
--Son simétricas, su eje morfológico las divide aprox. en dos mitades iguales.
--Las bases han sido abatidas en parte, con pocos y vigorosos golpes, hasta conseguir una concavidad.
--La mayoría sufren retoques parciales o totales de los bordes, en función de conseguir una extremidad distal puntiaguda, de ahí su consideración de puntas de lanza.
El estudio del profesor Ramos data las mismas en el Paleolítico Medio (125.000 al 40.000 a. C), período asociado al hombre de Neandertal y caracterizado fundamentalmente por el uso del silex y el hueso. Concluye el magnífico trabajo, observándonos que la Cueva del Encanto de Torremolinos, constituiría el tercer yacimiento del mundo, donde se ha detectado este tipo de material lítico, si bien con una tosquedad manifiesta en algunos de sus ejemplares. Actualmente no quedan vestigios de esta cueva, perdida su ubicación bajo las construcciones realizadas en la zona comprendida entre Santa Clara y el Bajondillo.
En el estudio sobre el Paleolítico en Torremolinos, quiero hacer referencia anecdótica al alemán Oeljeschlager, quien se hacía denominar "Profesor virtuoso del estudio y descubrimiento de la arqueología y la ingeniería", el cual en entrevista concedida al Diario Sur de 31 de Marzo de 1968, asegura haber encontrado en las playas de Torremolinos, piedras moldeadas utilizadas por el hombre primitivo como fetiches cuando iba a la guerra o en sus desplazamientos cazadores hace 150.000 años. Curiosamente esas mismas piedras, asegura que también las encontró en el jardín de su casa de Alemania, e incluso en las lejanas playas de Ciudad del cabo, en África del Sur. Ni que decir tiene que, la evidente falta de rigor arqueológico y los métodos escasamente científicos de sus descubrimientos, han propiciado que no se tomen en serio sus periodísticas manifestaciones.
Dicen los estudiosos de la materia que la configuración particular del subsuelo de Torremolinos, donde abunda la calcita, facilita la formación de cavidades y refugios naturales, aprovechados por aquellos hombres paleolíticos para instalarse en estos lares, como ya hemos visto, aproximadamente 100.000 años atrás. Del mismo modo que ocurría en la Cueva del Encanto, en otra cavidad llamada Cueva Tapada se han hallado indicios igualmente de su ocupación humana en el Paleolítico Superior, si bien debemos considerar a esta última y a otras más que a continuación veremos como cuevas-tipo de una cultura más avanzada que se ha dado en llamar Cultura de las Cuevas, a las que vamos a encuadrar en el período cultural y geológico denominado Neolítico.
EL NEOLÍTICO, LA CULTURA DE LAS CUEVAS EN TORREMOLINOS
El paulatino perfeccionamiento del intelecto, unido previsiblemente al constante desarrollo poblacional, va a forzar al hombre primitivo a experimentar con nuevos métodos de producción que le garanticen el control y la estabilidad del sustento. Esta actitud innovadora va a conllevar, ni más ni menos que el abandono paulatino del nomadismo, el asentamiento tribal en territorios acotados y el comienzo de primitivas prácticas agrícolas y ganaderas.
Entramos así en el Neolítico.
En este período, fundamental en la vida del hombre, el Homo Sapiens, aún de llamativos rasgos arcaicos, aprende a domesticar animales, establece los primeros escarceos en la labranza de la tierra, inventa la cerámica y se sedentariza, formando importantes grupos humanos que ocupan un amplio número de cuevas. Usa para su uso cotidiano nuevo instrumental lítico, los molinos de mano, las mazas de moler, hachas, punzones y elaborados objetos de adorno de elementales exponentes decorativos. Este sería, a grandes y simples rasgos, el cuadro que nos introduciría en lo que se ha dado en llamar Cultura de las Cuevas, una de cuyas manifestaciones más importantes la hallaremos en el enclave de cuevas ubicadas en los farallones del Bajondillo, La Roca y Santa Clara, ilocalizables, hoy, por desgracia para la historia de Torremolinos.
Cueva Tapada, Cueva del Encanto, Cueva del Tesoro, Cueva del Hostal Guadalupe, Cueva del Bajondillo...nombres que encierran nuestra historia más lejana. Restos arqueológicos que, gracias la mayoría de las veces a investigadores privados, pudieron ser estudiados, clasificados y expuestos en varios de los museos arqueológicos más prestigiosos del país y que ahora podemos resumir para conocimiento del lector.
A) CUEVA TAPADA
Para estudiar esta cueva hemos de recurrir al libro editado por el profesor de Antropología de la Universidad de Madrid, don José Pérez Barradas, titulado "Los primitivos pobladores de la Costa del Sol", que textualmente dice: "Such menciona esta cueva, situada en el promontorio de Torremolinos (Málaga). Fue excavada por él hacia 1.915, pero no publicada por su descubridor. Giménez Reyna menciona en su estudio sobre la arqueología de la provincia de Málaga la existencia en el Museo Arqueológico de la Alcazaba, de varios vasos enteros, dos de gran tamaño, de forma ovoide y con boca cilíndrica, decorados con cordones de barro que unen las tres asas, que son de doble onda y debajo de cada una hay un orificio"
(Foto aportada por Miguel Vila Oblitas. Museo Provincial de Málaga)
Indica asimismo el Sr. Pérez Barradas, la existencia de otras vasijas depositadas en distintos estamentos desaparecidos, como la Sociedad Malagueña de Ciencias, así como en colecciones particulares cuyo seguimiento se hace casi imposible hoy en dia.
En el catálogo de los materiales prehistóricos del Museo Arqueológico Provincial, se citan también, con número de inventario del 68 al 70 los siguientes objetos hallados en esta cueva, desconociéndose su depositante:
--Elemento cerámico: pequeña olla con asas.
--Industria lítica: Hacha pulimentada.
--Adornos: Pulsera de caliza y cuentas de collar
B) CUEVA DEL TESORO
Esta cueva neolítica fue dada a conocer por don Eduardo J. Navarro en 1884, en su "Estudio Prehistórico sobre la Cueva del Tesoro". Asimismo el profesor Pérez Barradas se refiere a la misma cueva en su libro antes citado "Los primeros pobladores de la Costa del Sol". Ubicada en el promontorio conocido como Punta de Torremolinos, hoy Santa Clara, se encuentra desaparecida bajo el cemento. El Sr. Navarro nos legó un plano de la misma, especificándonos que era de planta irregular, de unos 20 metros cuadrados y de altura desigual, con formaciones estalagmíticas en su interior. Igualmente nos recuerda que la entrada parece ser que estuvo tapada por una losa de piedra.
Des estudio del Sr. Navarro podemos extraer que lo encontrado en su interior fue lo siguiente: "...varios cráneos y otros huesos humanos, instrumentos de sílex o pedernal, una sola hacha de diorita, un ejemplar íntegro de cerámica con otros restos, adornos de collares y brazaletes, un anillo y algunos huesos de animales".
Aunque sin lugar a dudas, lo más interesante de dicho estudio, es la exploración antropológica que efectúa sobre aquellos hombres neolíticos. Continúa el Sr. Navarro:
"No se olvidaron los salvajes de Torremolinos, pues es tendencia ingénita en el hombre, de ataviarse con las joyas que su primitiva industria alcanzaba a elaborar. Como testimonio de su ostentación nos quedan restos de collares y brazaletes y un anillo de hueso que estimo como ejemplar verdaderamente raro. Las primeras materias de que se han labrado estas joyas fueron valvas de moluscos, piedra y hueso, aunque este en escasas proporciones. En resumen, los salvajes de Torremolinos no sólo eran alfareros, sino que conocían la cordelería, puesto que imitaban la cuerda como adorno de sus vajillas y por otra parte habían de usarla para sus collares y para sujetar las puntas de flecha, y como de la cuerda al tejido no media mucha distancia, puede presumirse que más o menos tejían...De los nueve cráneos de distintas edades que hemos encontrado, sólo uno está completo, si bien carece de la mandíbula inferior. Todos tienen en común una falta muy visible de elevación de la región frontal."
Nos indica el Sr. Navarro que, observando detenidamente el croquis que efectúa de la cueva, puede presuponerse que el número de inhumados podría calcularse en torno a 20, y que siguiendo la costumbre propia de aquellos "salvajes modernos", como los denomina, eran enterrados en posición sentados. Después de algunas consideraciones tan interesantes como estas ya conocidas, concluye el estudio señalando:
"Haré constar mi extrañeza por no haber encontrado cosa alguna que relacionarse pueda con la pesca, siendo así que debieron vivir aquellos hombres a la orilla del mar"
En resumidas cuentas, la Cueva del Tesoro, no era ni más ni menos que un cementerio neolítico, que de haberse conservado figuraría entre los más importantes del mundo, una importante necrópolis que a su vez nos está indicando la considerable población de aquellos hombres prehistóricos asentados en los límites de lo que hoy conocemos por Torremolinos.
De los objetos encontrados en su interior, me remito a la correspondencia mantenida por mi persona con la Conservadora Jefe del Departamento de Prehistoria del Museo Arqueológico Nacional, Madrid, la cual nos confirma que al día 25 de Mayo de 1993 " El Museo Arqueológico Nacional sólo alberga dentro de sus colecciones de Prehistoria un objeto procedente de Torremolinos. Se trata de un gran vaso neolítico procedente de la Cueva del tesoro, expuesto actualmente en la sala IV de este museo"
Asimismo, en relación con el material óseo que el Sr. Navarro en su estudio, determina que se entregó al Museo Nacional de Antropología, me remito nuevamente a la correspondencia que establezco con esta institución en la que se me dice textualmente: "En contestación a su carta del pasado mes de Junio referente al material óseo procedente de la Cueva del Tesoro, he de decirle que según la documentación antigua parece ser que dichos materiales fueron depositados en este centro. Sin embargo la falta de datos más concretos no ha hecho posible su identificación entre la numerosa colección de materiales óseos."
C) CUEVA BAJONDILLO
La Cueva Bajondillo se localiza en las proximidades de la playa epónima, en el escarpe travertínico ubicado a espaldas del complejo de apartamentos Torresol, sito entre las calles Las Mercedes, Cuesta del tajo y Bajondillo.

Del catálogo de materiales Prehistóricos del Museo Arqueológico Provincial de la Alcazaba de Málaga, poseemos la descripción de los materiales hallados en su interior:
--Elementos cerámicos: Bordes de diversos tipos de cuencos, algunos lisos y otros decorados y fragmentos amorfos decorados.
--Industria Lítica: Láminas, lascas y laminillas de sílex talladas, cantos pulimentados.
--Adornos: Pulseras de pizarra.
--Muestras de trigo, fauna y restos humanos.
Número de inventario del 36 al 55, desconociéndose quién sería su depositante.
A raíz de una excavación de urgencia realizada en el año 2000, se pone de manifiesto la existencia de un singular yacimiento arqueológico con una estratigrafía de unos 5 metros de potencia máxima que fue subdividida en 17 niveles arqueológicos. En base a los artefactos documentados la secuencia cultural comprendería cinco fases principales abarcando varias decenas de miles de años, quizás 80.000.
a) Tramo 17 a 14, con potentes series musterienses.
b) Tramo 13 a 10, con artefactos catalogables como Paleolítico Superior inicial y dos episodios, Auriñaciense y Gravetiense.
c) Tramo 9, con industrial Solutrense
d) Tramo 6 a8, con tecnocomplejos Solutrense evolucionado.
e) Tramo 5 a 1, con evidencias de Prehistoria reciente.
Son numerosos los aspectos sobre los que Cueva Bajondillo aporta datos de relevancia, que erigen a este yacimiento en referente obligado para los estudios de las comunidades prehistóricas del Pleistoceno Superior en la mitad meridional de la Península Ibérica. Así, sólo destacaremos la documentación referente a:
--El Paleolítico medio tardío.
--El tránsito Homo Sapiens neandertalensis--Homos sapiens sapiens
--La secuencia del paleolítico Superior inicial
--la relación Gravetiense final-Solutrense
--El solutrense evolucionado.

Cueva Bajondillo, situación actual
Las actuaciones previstas en esta cueva llevarán años, por lo que seguiré informando de ellas cuando las mismas lleguen a mis manos.
D) CUEVA DEL HOSTAL GUADALUPE
Para conocer los restos hallados en esta cueva recurriremos al Catálogo de Materiales del Museo Arqueológico Provincial.
--Elementos cerámicos: Bordes de diversa tipología. Está presente la decoración de cordones, incisiones y puntillado.
--Material Lítico: Sílex Tallado
--Adornos: Cuentas de collar y fragmentos de pulsera.
Muestras: Ocre y cereal
Número de inventario del 71 al 76, desconociéndose quién hizo el depósito.
E) CUEVA DEL TORO
El profesor Francisco Peralto, en su libro "Mito y Prehistoria en los Santuarios", nos define esta cueva de la siguiente manera:
"Por fin, sobre los pinares, en Sierra Llana, se encuentra la Cueva del Toro de Torremolinos, cuyos escasos fragmentos cerámicos se dataron en el Neolítico Medio"
Accediendo con precaución a esta cueva, y situados en la gran sala que se encuentra a unos 20 metros de profundidad, podremos contemplar la gigantesca estalactita de casi 2 metros de altura y 6 de perímetro en forma de toro, que da nombre a la cueva. Lamentablemente está cubierta de innumerables grafittis, debidos a las torpes manos de la incultura...
Cara lateral derecha de la estalactita en forma de toro (manchada de grafitis)
Cara lateral izquierda de la estalactita en forma de toro

Cueva del Toro. Sala donde se encuentra la estalagtita en forma de toro, en la imagen, arriba detrás de los hombres que descendieron a la cueva.(Foto cedida por Paco Cobalea)
La nula conservación, el abandono sistemático de restos arqueológicos que durante tantos años ha primado en nuestra sociedad, las escasas miras de futuro de nuestros políticos y sobretodo, la desproporcionada y salvaje especulación de los terrenos ha sido suficiente para que, este formidable conjunto de cuevas de Torremolinos, de primerísima importancia en el estudio y conocimiento de nuestros antepasados, hallan sido pasto del cemento y la urbanización y estén completamente ocultas y perdidas a su contemplación. Corolario de esta afirmación lo encontramos en el libro del profesor Francisco Peralto "Mito y Prehistoria en los Santuarios", dice así:
"A principios de los años cuarenta, don Simeón Giménez Reyna visitó las cuevas de Torremolinos, no pudiendo encontrar este importantísimo yacimiento. El resultado arqueológico de nuestros exploración fue totalmente negativo, incluso por haber cuevas de estas que han perdido hasta el nombre y que hoy sirven de refugio a gitanos y pordioseros, con lo que su visita es poco atrayente. La Cueva del tesoro no ha sido posible identificarla, pues las referencias literarias son muy vagas y en el lugar no se la conoce por este nombre, aunque por otro lado dicen que hay una cueva con pinturas y que "detrás del toro está el tesoro". Sospecho que todo es pura invención"
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